25/8/09

Nuevos ajustes en el Pitcairn - 39.






La Patrulla Abejorro os saluda de nuevo, y esta vez traemos un modelo que ya os presentamos en su momento (para ver artículo pincha aquí).

Como sucedió en la primera prueba de vuelo, el autogiro Pitcairn-39 de Vicente Casas voló, pero no de la manera deseada, puesto que aunque demostró tener buenas cualidades, adoleció de unas reacciones no muy buenas.

Y tras analizarlas se llegó a la conclusión de que había varias cosas que cambiar para poder intentar corregir esos defectos de vuelo.






Básicamente los cambios se han centrado en la ubicación de los servos, la realización de nuevas transmisiones, el cambio de una reductora más potente para el prelanzado de las palas, el aligerado y equilibrado de las palas.

Todo esto lo detallaremos más adelante con las siguientes imágenes para que podáis situaros con más detalle.





El motor sigue siendo el mismo, un Super Tigre 2000, en el cual sólo se le ha cambiado el tubo de escape por otro de fabricación casera más compacto.



La primera modificación fue la nueva ubicación de los servos de mando rotor, ya que en el modelo anterior iban colocados justo debajo del rotor, y dado que uno de los problemas fue la excesiva sensibilidad de mando que mostró, se consideró que sería conveniente alejarlos lo suficiente para contrarrestar esto y también darle más momento de palanca para minimizar las tensiones que provoca el rotor en los mismos y así tener una probabilidad menor por fallo de rotura de servo. Con lo que se decidió poner los servos en el interior del fuselaje.






Una vez hecho esto, se tuvo que diseñar un nuevo sistema de mando a la cabeza rotor, basado en el mismo que utilizamos en los autogiros más pequeños, sólo que éste debía ser más robusto ya que las tensiones que debe soportar son las de un rotor de 2 m de diámetro.
La situación del mando se destinó a la parte delantera del cabezal de mando, puesto que la parte trasera está ocupada por el sistema de prelanzado, y se obtó por una base triangular de aluminio unida a dos perfiles en L para su sujeción.
El varillaje son dos tubos de latón con una varilla roscada de 3mm, a la que en sus extremos se le ha colocado dos kwick link de aluminio, y entre éstos y la base triangular se ha hecho unos acoples de aluminio lo suficientemente robustos para soportar las tensiones, unidos con un tornillo de métrica 4 y tuerca con freno.







El siguiente cambio ha sido la reductora del motor que prelanza el rotor, el anterior sistema llevaba un motor 400 con una reductora de 5:1, pero con el tiempo más bien corto y el uso más bien poco, el motor acababa sucumbiendo, así que nuestros proveedores de motores de máquinas recreativas destinadas al desguace Pepe y Manolo "los de las máquinas" que desde aquí les mandamos nuestro agradecimiento, nos han proporcionado esta maravilla de motor 400, con esta súper reductora que a decir verdad creo que está en torno a las 20:1, tiene una fuerza bestial que hay que dosificar con precaución para no dañar la correa de transmisión, aunque se tarda un poco más en prelanzar el rotor transmite mucha más seguridad y esperamos nos ahorre el gasto de motores eléctricos.






De momento el tren de aterrizaje sigue igual que estaba, aunque en un futuro no muy lejano cambiaremos el muelle interior de la suspensión por otro de mayor dureza ya que éste resulta algo blando con los 5 kilos que pesa el autogiro.





Y por fin llegamos a la parte más importante del autogiro, "las palas", que se han sometido a una operación de cirugía, habiéndolas aligerado de peso quitándoles 100 grs, quedándose en los 200 grs, además del reequilibrado de las mismas, esta parte muy importante puesto que las inercias y reacciones al mando de este tipo de palas con respecto a las más pequeñas no tienen nada que ver y lo que en unas va bien en otras no.







Por último os mostramos unas vistas de la cabeza rotor y el tensor de la correa de transmisión, estos elementos no se han modificado, conservando su estado original.

Así que ha llegado la hora de la prueba de vuelo.

En primer lugar vamos a ver la secuencia de prelanzado del rotor.


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En esta secuencia se aprecia como el rotor es prelanzado lentamente y progresivamente va adquiriendo revoluciones, hasta que es desconectado el prelanzado y las palas quedan libres en su giro.


El despegue.


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La pasada.


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El aterrizaje.

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Conclusión:

Todos los cambios efectuados han sido acertados, cosa que pocas veces ocurre, pero esta vez Vicente Casas ha dado en el clavo y ha conseguido que este modelo de autogiro vuele de manera estable y segura.

La prueba de este autogiro ha significado mucho para Vicente Casas, ya que este modelo representa para él muchas horas de trabajo, bastantes más de las que ha dedicado al resto de sus autogiros más pequeños. Por lo que el resultado final totalmente positivo recarga de ilusión, iniciativa y fuerza a Vicente para emprender proyectos nuevos, por lo que esperamos no tardar mucho tiempo en ver algo nuevo por La Patrulla Abejorro.

Saludos y buenos vuelos.



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